Nací en Saltillo, Coahuila, el 1 de noviembre de 1968. Desde niño mi vida estuvo marcada por los campamentos familiares: tíos, primos, fogones y comidas para “todo un ejército”. Ese gusto por organizar y servir a otros se convirtió en una constante.
Tiempo después ingresé a la Asociación de Scouts de México A.C., una verdadera escuela del carácter. Siempre he pensado que debería ser obligatoria al menos un par de años en la adolescencia: forma jóvenes con valores, disciplina, espíritu de servicio y responsabilidad social.
Mi paso por los Scouts reforzó mi gusto por la cocina, gracias a mi madre y a mis tías. Durante más de una década alimenté a mis compañeros Scouts, Lobatos y Gacelas. Ahí nació una de mis grandes pasiones: la cocina como acto de servicio.
De niño también inicié una colección de autos a escala que llegó a superar los 200 modelos. Ese gusto por los coches me llevó a trabajar en el área de sistemas de dos empresas automotrices. Su filosofía marcó mi forma de trabajar: mejora continua, innovación, cumplir metas y compromisos, y hacer las cosas a tiempo.
La lectura ha sido otro pilar. He disfrutado autores como Isaac Asimov, Emilio Salgari, J.R.R. Tolkien, Octavio Paz, Stephen King, Edgar Allan Poe, Francisco Martín Moreno y John Katzenbach, entre otros.